En un tiempo donde la información se multiplica a velocidades vertiginosas y las plataformas digitales reconfiguran el acceso al conocimiento, el rol del docente-investigador ha adquirido una nueva dimensión. Ya no se trata solo de transmitir contenidos ni de producir publicaciones para revistas académicas. En la era digital, ser docente-investigador implica activar comunidades de aprendizaje, formar redes de generación de conocimiento, acompañar procesos colaborativos y sembrar vocaciones científicas con visión crítica y sensibilidad territorial.
En este contexto, el Segundo Congreso Latinoamericano y Caribeño de Investigación e Investigación Formativa – COLACI 2025 se convierte en un escenario clave para repensar, visibilizar y potenciar este nuevo perfil docente, que emerge como pieza fundamental del ecosistema científico-educativo de nuestra región.
Más que un transmisor: un constructor de conocimiento en red
Tradicionalmente, el docente ha sido visto como un transmisor de contenidos; el investigador, como un generador de saberes. Sin embargo, en la actualidad esas funciones tienden a fusionarse: quien enseña también investiga, y quien investiga también forma. Esta simbiosis da origen al docente-investigador, una figura híbrida que conjuga el saber disciplinar con la pedagogía crítica, y que encuentra en las tecnologías digitales un terreno fértil para innovar, dialogar y transformar.
El docente-investigador de la era digital es, ante todo, un agente articulador. Conecta a estudiantes con bases de datos, plataformas de acceso abierto, herramientas de análisis, redes académicas y escenarios de socialización del conocimiento. Diseña ambientes virtuales colaborativos, lidera semilleros de investigación, orienta en la escritura académica, y promueve la ética científica en tiempos de sobreinformación y desinformación.
Desafíos que no podemos ignorar
No obstante, esta transformación no está exenta de desafíos. Muchos docentes en América Latina enfrentan brechas tecnológicas, sobrecarga laboral, falta de infraestructura, escasa capacitación en herramientas digitales y ausencia de incentivos institucionales para investigar. Además, las desigualdades estructurales de nuestros sistemas educativos dificultan que todos los docentes puedan acceder a las mismas oportunidades de formación y actualización científica.
Frente a esto, es urgente fortalecer las condiciones para ejercer la docencia investigativa con dignidad y eficacia. Esto implica no solo mejorar el acceso a tecnologías, sino también reconocer el valor estratégico del docente-investigador en las políticas institucionales, los sistemas de evaluación y los presupuestos de ciencia y educación.
Lo que la digitalización ha abierto
A pesar de los retos, la digitalización ha abierto nuevas puertas para el ejercicio docente-investigativo. Hoy es posible participar en congresos internacionales sin cruzar fronteras, acceder a bibliografía científica desde un celular, coescribir artículos en tiempo real con colegas de otros países, y formar redes de semilleros interinstitucionales que trabajan sobre problemáticas locales con impacto global.
En este nuevo escenario, el docente-investigador no solo forma estudiantes, forma ciudadanos científicos. Promueve el pensamiento crítico frente a los algoritmos, la responsabilidad frente a los datos, la creatividad frente a los retos sociales y el compromiso frente a las urgencias del territorio.
COLACI 2025: un congreso que reconoce y fortalece
En su segunda edición, COLACI 2025 no es solo un congreso: es un reconocimiento al trabajo silencioso y estratégico del docente-investigador en América Latina y el Caribe. Es un espacio donde se intercambian metodologías, se presentan proyectos colaborativos, se comparten buenas prácticas y se construyen redes de formación e investigación formativa.
COLACI entiende que el conocimiento no se genera en solitario ni en laboratorios aislados: se teje en las aulas, en los semilleros, en los territorios, en la cotidianidad del aula híbrida o virtual, en los foros de discusión académica, en los talleres de escritura científica. Y en ese tejido, el docente-investigador es hilo conductor y nodo clave.
Un llamado desde el sur
Reivindicar el papel del docente-investigador en la era digital es también un acto político: es apostar por una ciencia más democrática, inclusiva, situada y pertinente. Es construir una educación que forme investigadores con raíces y con alas, con preguntas que surjan de la experiencia y respuestas que aporten al bien común.
Por eso, desde COLACI 2025 hacemos un llamado a visibilizar, valorar y acompañar a quienes día a día siembran investigación en el aula, en el barrio, en la virtualidad, en la comunidad. A quienes enseñan a pensar investigando y a investigar pensando en los otros.
Porque el futuro de la ciencia latinoamericana no se construye sin ellos.
Y COLACI 2025 será el lugar para decirlo en voz alta.

